Wednesday, March 28, 2007

Neruda y Asturias


En el año 38 vivian en el mismo pequeño apartamento dos luminarias de las Letras 'IN SPANISH' Rafael Alberti y nuestro Miguel Anguel Asturias, en un apartamento del segundo piso sobre una libreria en Paris, se dice que los dos de figura pesada y gruesa, median sus cuerpos estre pilas de libros para ver si habian ganado algunas libritas, ya que eran aficionados a la buena comida y al buen beber...si estuvieran vivos ahora, sus esposas o sus parejas les jodieran la vida con el COLESTEROL Y LOS TRIGLICERIOS... Por esos mismos años rodeados de un buen numero de Intelectuales Españoles y coincidente con GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (1933 - 1939), creo se conocen con Pablo Neruda y empieza un debate que dura hasta el ultimo dia de vida.
Neftali Reyes...Neruda...Coincide en muchas veces con Asturias, una de ellas famosa por los atracones en Manjares es 1965, en Budapest donde se dieron un circuito con comilonas en los restaurantes de la capital Hungara, famosos por sus menus, experiencia del pais de la cual sale un libro..(Comiendo en Hungaría, 1969 - Viaje Sentimental por la cocina Hungara.) Un viaje de descripcion inigualable, donde le dan duro a la gente que usa Azucar dietetica , la gente que no usa los aderezos locales y la que no come postres...solo por mantener la figura. Coinciden con contemporaneos como..Maurice Ravel, Thomas Mann, Maurice Chevalier, Ricardo Strauss, Arturo Toscanini, Harold Lloyd y José Raúl Capablanca. Y siguen la guia de Brillat Savarin tratando de reproducir los Festivales de Trimalcion contados por Petronio e Imitan a las Bodas de Camacho contadas por Cervantes.
Neruda Visita Guatema, en sus tiempos de Diplomatico Chileno, la Guatemala de Ubico, Visita la Guatemala de Asturias la del Cuento Social y se bautizan como los hermanos Chompipe, por su semejanza corporal y fisica a estos.



Asturias se exilo en Chile despues de que Castillo Armas y el gobierno Gringo hizo verga la democracia Guatemalteca,(Perdon por mi Frances...!) Neruda le dio toda la ayuda que un buen amigo puede dar. Asturias se movio a Buenos Aires y fue corresponsal del periodico El Nacional...la Policia Argentina en 1962 lo forzo al Exilio otra vez y se movio a Italia como miembro de un intercambio cultural , de estas experiencias y sus recuerdos del Golpe de Estado del 54, ayudado por el Neruda Chompipon mayor, escribio WEEK-END EN GUATEMALA (1956). En 1966 fue nominado embajador en Francia por el gobierno de Guatemala y vivio la mayoria de su tiempo en Madrid, Murio en Junio del 74 en un viaje de Lecturas en las Universidades mas prestigiosas de Europa... Cada vez que leo algo del Asturias me siento mas orgulloso de ser Chapin...


Algo tomado de
De las memorias de Neruda...



EN PARÍS Y CON PASAPORTE



Naturalmente que mi mayor preocupación en Buenos Aires fue hacerme de una nueva identidad. Los papeles falsos que me sirvieron para cruzar la frontera argentina no serían igualmente utilizables si pretendía hacer un viaje trasatlántico y desplazarme por Europa. Cómo obtener otros? Mientras tanto la policía argentina, alertada por el gobierno de Chile, me buscaba afanosamente.

En tales aprietos recordé algo que dormía en mi memoria. El novelista Miguel Angel Asturias, mi viejo amigo centroamericano, se hallaba probablemente en Buenos Aires. desempeñando un cargo diplomático de su país, Guatemala. Teníamos un vago parecido fisonómico. De mutuo acuerdo nos habíamos clasificado como "chompipes", palabra indígena con que se designa a los pavos en Guatemala y parte de México. Largos de nariz, opulentos de cara y cuerpo, nos unía un común parecido con el suculento gallináceo.

Me vino a ver a mi escondite.

--Compañero chompipe --le dije--. Préstame tu pasaporte. Concédeme el placer de llegar a Europa transformado en Miguel Angel Asturias.

Tengo que decir que Asturias ha sido siempre un liberal, bastante alejado de la política militante. Sin embargo, no dudó un instante. A los pocos días, entre "señor Asturias por acá" y "señor Asturias por allá", crucé el ancho río que separa la Argentina del Uruguay, entré a Montevideo, atravesé aeropuertos y vigilancias policiales y llegué finalmente a París disfrazado de gran novelista guatemalteco.

Pero en Francia mi identidad volvía a ser un problema. Mi flamante pasaporte no resistiría el implacable examen crítico de la Sureté. Forzosamente tenía que dejar de ser Miguel Angel Asturias y reconvertirme en Pablo Neruda. Pero, cómo hacerlo si ` Pablo Neruda no había llegado nunca a Francia. Quien había llegado era Miguel Angel Asturias.

Mis consejeros me obligaron a albergarme en el Hotel George V.

--Allí, entre los poderosos del mundo, nadie te irá a pedir los papeles --me dijeron.

Y me alojé allí por algunos días, sin preocuparme mucho de mis ropas cordilleranas que desentonaban en aquel mundo rico y y elegante. Entonces surgió Picasso, tan grande de genio como, de bondad. Estaba feliz como un niño porque recientemente había pronunciado el primer discurso de su vida. El discurso había versado sobre mi poesía, sobre mi persecución, sobre mi ausencia. Ahora, con ternura fraternal, el genial minotauro de pintura moderna se preocupaba de mi situación en sus detalles más ínfimos. Hablaba con las autoridades; telefoneaba a medio mundo. No sé cuántos cuadros portentosos dejó de pintar por culpa mía. Yo sentía en el alma hacerle perder su tiempo sagrado.

En esos días se celebraba en París un congreso de la paz. Aparecí en sus salones en el último momento, sólo para leer uno de, mis poemas. Todos los delegados me aplaudían y me abrazaban.~ Muchos me creían muerto. Dudaban que pudiera haber burlado la ensañada persecución de la policía chilena.

Al día siguiente llegó a mi hotel el señor Alderete, veterano periodista de la France Presse. Me dijo: --Al darse a conocer por la prensa que usted se encuentra en París, el gobierno de Chile ha declarado que la noticia es falsa que es un doble suyo el que aquí se presenta; que Pablo Neruda se halla en Chile y se le sigue la pista de cerca; que su detención es sólo cuestión de horas. Qué se puede responder?

Recordé que en una discusión sobre si Shakespeare había escrito o no sus obras, discusión alambicada y absurda, Mark Twain había terciado para opinar: "En verdad no fue William Shakespeare quien escribió esas obras, sino otro inglés que nació el mismo día y a la misma hora que él, y murió también en la misma fecha, y que para extremar las coincidencias se llamaba también William Shakespeare."

--Responda --dije al periodista--que yo no soy Pablo Neruda, sino otro chileno que escribe poesía, lucha por la libertad, y se llama también Pablo Neruda.

El arreglo de mis papeles no fue tan sencillo. Aragón y Paul Eluard me ayudaban. Mientras tanto, tenía que vivir en una situación semiclandestina.

Entre las casas que me cobijaron estuvo la de Me. Francoise Giroux. Nunca olvidaré a esta dama tan original e inteligente. Su apartamento quedaba en el Palais Royal, vecino al de Colette. Había adoptado un niño vietnamita. El ejército francés se encargó en una época de la tarea que después asumirían los norteamericanos: la de matar gente inocente en las lejanas tierras de Vietnam. Entonces ella adoptó el niño.

Recuerdo que en casa había un Picasso de los más hermosos que he visto. Era un cuadro de grandes dimensiones, anterior a la época cubista. Representaba dos cortinajes de felpa roja que caían, entrecerrándose como una ventana, sobre una mesa. La mesa aparecía cruzada de lado a lado por un largo pan de Francia. El cuadro me pareció reverencial. El pan enorme sobre la mesa era como la imagen central de los iconos antiguos, o como el San Mauricio del Greco que está en El Escorial. Yo le puse un título personal al cuadro: la Ascensión del Santo Pan.

En uno de esos días vino el propio Picasso a visitarme en mi escondite. Lo llevé junto a su cuadro, pintado hacía tantos años. Lo había olvidado por completo. Se dedicó a examinarlo con mucha seriedad, sumergido en esa atención extraordinaria y algo melancólica que pocas veces se le advertía. Estuvo más de diez minutos en silencio, acercándose y alejándose de su obra olvidada.

--Cada vez me gusta más --le dije cuando concluyó su meditación--. Voy a proponerle al museo de mi país que lo compre. La señora Giroux está dispuesta a vendérnoslo.

Picasso volvió de nuevo la cabeza hacia el cuadro, clavó la mirada en el pan magnífico, y respondió por único comentario:

--No está mal.

Encontré para alquilar una casa que me pareció extravagante. Estaba en la calle Pierre Mill, en el segundo arrondissement, es decir, donde el diablo perdió el poncho. Era un barrio obrero y de clase media pobretona. Había que viajar por horas en metro para llegar hasta allá. Lo que me gustó de esa casa fue que parecía una jaula. Tenía tres pisos, corredores y habitaciones chicas. Era una indescriptible pajarera.

El piso bajo, que era el más amplio y tenía una estufa de aserrín, lo destiné a biblioteca y a salón de fiestas eventuales. En los Pisos de arriba se instalaron amigos míos, casi todos venidos de Chile. Allí se alojaron los pintores José Venturelli, Nemesio Antúnez y otros que no recuerdo.(pintura de Jose venturelli)

Recibí por aquellos días la visita de tres grandes de la literatura soviética: el poeta Nikolai Tijonov, el dramaturgo Aleksand Korneichuk (que era a la vez gobernador de Ucrania) y el novelista Konstantin Simonov. Nunca los había visto antes. Me abrazaron como si fuéramos hermanos que se encontraban después de una larga ausencia. Y me dieron cada uno, además del abrazo, un sonoro beso, de esos besos eslavos entre hombres que significan gran amistad y respeto, y a los cuales me costó trabajo acostumbrarme. Años más tarde, cuando comprendí el carácter de esos fraternales besos masculinos, tuve ocasión de comenzar una de mis historias con estas palabras:

--El primer hombre que me besó fue un cónsul checoeslovaco.

El gobierno de Chile no me quería. No me quería dentro de Chile, ni fuera tampoco. Por todas partes donde yo pasaba me precedían notas y telefonazos que invitaban a otros gobiernos a hostilizarme.

Un día vino a verme Jules Supervielle. Ya para esa fecha yo tenía pasaporte chileno, a mi nombre y al día. El viejo y noble poeta uruguayo salía muy poco a la calle por entonces. Me emocionó y me sorprendió su visita.

--Te traigo un recado importante. Mi yerno Bertaux quiere verte. No sé de qué se trata.

Bertaux era el jefe de la policía. Llegamos a su gabinete. El viejo poeta y yo nos sentamos junto al funcionario, frente a su mesa. Nunca he visto una mesa con más teléfonos. Cuántos serían? Creo que no menos de veinte. Su rostro inteligente y astuto me miraba desde aquel bosque telefónico. Yo pensaba que en aquel recinto tan encumbrado estaban todos los hilos de la vida subterránea parisiense. Recordé a Fantomas y al comisario Maiget.

El jefe policial había leído mis libros y tenía un conocimiento inesperado de mi poesía.

--He recibido una petición del embajador de Chile para retirarle su pasaporte. El embajador aduce que usted usa pasaporte diplomático, lo que sería ilegal. Es real esa información?

--Mi pasaporte no es diplomático --le respondí--. Es un simple pasaporte oficial. Soy senador en mi país y, como tal, tengo derecho a la posesión de este documento. Por lo demás, aquí lo tiene usted y puede examinarlo, aunque no retirármelo porque es de mi propiedad privada.

--Está al día? Quién se lo prorrogó? --me preguntó el señor Bertaux tomando mi pasaporte.

--Está al día, por supuesto --le dije--. En cuanto a quién me lo prorrogó, no puedo decírselo. A ese funcionario lo destituiría el gobierno de Chile.

El jefe de policía examinó con detenimiento mis papeles. Luego utilizó uno de sus innumerables teléfonos y ordenó que lo comunicaran con el embajador de Chile.

La conversación telefónica se entabló en mi presencia.

--No señor embajador, no puedo hacerlo. Su pasaporte es legal. Ignoro quién se lo prorrogó. Le repito que sería incorrecto quitarle sus papeles. No puedo, señor embajador. Lo siento mucho.

Se traslucía la insistencia del embajador, y también era evidente una ligera irritación por parte de Bertaux. Por fin éste dejó el teléfono y me dijo:

--Parece ser un gran enemigo suyo. Puede permanecer en Francia cuanto tiempo desee.

Salí con Supervielle. El viejo poeta no se explicaba lo que ocurría. Por mi parte, sentía una sensación de triunfo mezclada con otra de repulsión. Aquel embajador que me hostigaba, aquel cómplice de mi perseguidor de Chile, era el mismo Joaquín Fernández que presumía de amistad hacia mí, que no perdía ocasión en adularme, que esa misma mañana me había enviado un recadito afectuoso con el embajador de Guatemala.







Aqui una Bibliografia de Asturias...
marque los que ha leido y le dejo de TAREA LO QUE SOBRE...

Sociologia guatemalteca, 1923 - Guatemalan Sociology (trans. by Maureen Ahern)
Rayito de estrella, 1925
La Arquitectura de la Vida Nueva, 1928 - The Building of a New Life
Leyendas de Guatemala, 1930 - Leyendas
Emulo lipolidón, 1935
Sonetos, 1936
Alclasán, 1939
Anoche, 10 de marzo de 1543, 1943
El Señor Presidente, 1946 - The President (trans. by Frances Partridge) - Herra Presidentti (suom. Pirkko Lokka, Pentti Saaritsa)
Sien de alondra, 1948
Poesía, 1949
Hombres de Maíz, 1949 - Men of Maize (trans. by Gerald Martin)
Viento Fuerte, 1950 - The Cyclone (trans. by Darwin Flakoll and Claribel Alegría) /Strong Winds (trans. by Gregory Rabassa)
Ejercicios poéticos en forma de soneto sombre temas de Horacio, 1951
Carta aérea a mis amigos de América, 1952
EL Papa Verde, 1954 - The Green Pope (trans. by Gregory Rabassa)
Bolívar, 1955
Obras escogidas, 1955 (3 vols.)
Soluna, 1955
Week-end en Guatemala, 1956 - Weekend in Guatemala - Weekend Guatemalassa (suom. Pentti Saaritsa)
La audiencia de los confines, 1957
Nombe custodio, e Imagen pasajera, 1959
Los Ojos de los Enterrados, 1960 - The Eyes of the Interred (trans. by Gregory Rabassa)
El alhajadito, 1961 - The Bejeweled Boy (trans. by Martin Shuttleworth)
Mulata de tal, 1963 - Mulatta (trans. by Gregory Rabassa)
Juan Girador, 1964
Teatro, 1964
Rumania, sua nueva imagen, 1964
Obras escogidas, 1964 (2 vols.)
Sonetos de Italia, 1965
Clarivigilia primaveral, 1965
El espejo de Lida Sal, 1967
Torotumbo, La audiencia de los confines; Mensajes indios, 1968
Latinoamérica y otros ensyaos, 1968
Antología, 1968
Obras completas, 1968 (3 vols.)
Maladrón, 1969
Comiendo en Hungaría, 1969 (with Pablo Neruda) - Vieje Sentimental por la cocina Hungara.
Novelas y cuentos de juventud, 1971
En novelista en la universidad, 1971
The Talking Machine, 1971 (Engl. translation)
Viernes de dolores, 1972
Juárez, 1972
América, fábula de fábulas y otros ensayos, 1972
Mi mejor obra, 1974
Tres obras, 1977
Tres de cuatro soles, 1977
Edición crítica de las obras completas, 1977- (24 vols.)
Actos de fe en Guatemala, 1980
Sinceridades, 1980
Viajes, ensayos y fantasías, 1981
El hombre que lo tenía todo, todo, todo, 1981
Paris 1922-1923, 1988
Cartas de amor, 1989

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14 Comments:

At 12:28 PM , Blogger Alexia said...

mirate a los chompipes estos, quien se lo hiba a imaginar...

Me imagino sus platicas chompipescas... gordogordogordogordo...

 
At 2:49 PM , Blogger SCD said...

Sin duda dos peculiares personajes.

Mano, saludos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 
At 3:36 PM , Blogger Daniel de Witt said...

¡Qué historia! Una vez más, un deleite leerte. Un abrazo.

 
At 3:42 PM , Blogger EL ENMASCARADO said...

Yo pense que estaba largo el testamento y que nadie lo hiba a leer.
Ale...Si , si, suerte que no fueron a Coban y los hacen Kack.ik

SDC. Semana Santa,,donde vas> Esas playas españolas se ponen hasta el copete.

Daniel, bueno verete hermano, el relato en su mayoria es tomado sin permiso de la biografias de don Pablon, los parrafos iniciales son mi hechura de un monton de fuentes, pero me parece interesante el viaje de...
SER OTRO, CON PERMISO DE OTRO, es ser SI MISMO?
Una gran paradoja de estos niños grandes que jugaron con el sistema como jugaron con la Semantica y la Semiotica de la Lengua.

Abrasos a todos.

 
At 8:16 AM , Blogger Pirata Cojo said...

Vos, qué recuerdos, ese libro de Neruda lo he leído dos veces, lo sacaré de su caja para que lo lea mi 2a hija.
Hoy, huelga de dolores, ahí va a participar la susodicha.

Un abrazo

 
At 5:12 PM , Blogger La Chachi said...

Mirá vos Chunpe menor, qué lindo sería poder tener todavía a nuestro Chompipón entre nosotros. Pero más chulo morir mientras se lee.

Un abrazote vos, y yo tambien cuando lo leo, me siento mas comprometida a adquirir mas cultura.

 
At 8:46 PM , Blogger EL ENMASCARADO said...

Pirata. Que buenos recuerdos los de las huelgas.
Ese libro es uno grande. Mano que paso con tu blog? dale mano, dale, sos de los pioneros y muchos de nosotros gozamos tus rollos. Un abrazo y felices vacaciones.

Chachi, no es paja, nos deciamos chompipones con unos mis heavy weight compadres en Chiquimula. Estamos en contacto, espero ver al chino esta semana y te mantengo informada con respecto al documental. Un abrazo.

 
At 1:40 PM , Blogger Pedro J. Sabalete Gil said...

Reviento si no digo que Alberti y Picasso eran andaluces como tu servidor amigo.

La anecdota es una delicia.

Recuerdo la lectura casi completa de la obra de Asturias y quisiera aportar que nunca he leído a nadie en el pasado siglo que maneje el adjetivo como él, que diga más con menos frases.

Abrazos.

 
At 7:40 AM , Blogger La Chachi said...

OK Juanito, estarré pendiente. Haber qué se logra hacer. Un abrazo.

 
At 8:58 AM , Blogger EL ENMASCARADO said...

Al andaluz (el triste) era tu paisano, que bueno, por cierto lei la obra de Salman Rushdie, el Ultimo suspiro del MORO. Saludos Guateman.

Orale Ch. teneme paciencia y veras que vamos a dar la coperacha.

 
At 5:58 PM , Blogger Paco said...

Interesante anécdota, muy vívida, de verdad que me por un momento me sumergí tanto en ella que no quería que terminara.

Saludos!

 
At 10:10 AM , Blogger EL ENMASCARADO said...

Hey paco bienvenido al sitio.
te visito en el tuyo pronto, he estado de cabeza con unos eventos que vienen con el grupo folklorico.

 
At 7:05 AM , Blogger Mireya said...

Maravilloso! no conocía esta historia de Neruda, volveré para leerlo con detalle.Saludos

 
At 3:35 AM , Blogger Pedro J. Sabalete Gil said...

El Suspiro del Moro es una montañita pequeña desde la que se vislumbra Granada. Dicen que cuando Boabdil, el último rey árabe, abandonó España suspiró allí de pena por el reino perdido.

Continúa la leyenda con la incriminación que le dijo la madre a su lloroso hijo:

- No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre.

Ahora vivo en el centro de España pero soy de Jaén, una ciudad cerca de Granada.
Buscaré ese libro.
Saludos.

 

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